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Intención del papa Francisco, Febrero 2017: Acoger a los necesitados

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 6 feb. 2017 | 8:00

El papa Francisco para el mes de Febrero, como oración Universal nos pide, "Acoger a los necesitados":


"Vivimos en ciudades que construyen torres, centros comerciales, hacen negocios inmobiliarios... pero abandonan una parte de sí en en los márgenes, en las periferias. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas, se ven marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida, no los abandones. 

Pedid conmigo por aquellos que están agobiados, especialmente los pobres, los refugiados y los marginados, para que encuentren acogida y apoyo en nuestras comunidades."

Tiempo de ocio, tiempo de #VeranoMisión

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 7 jul. 2016 | 12:56

DOMUND, misiones, papa FranciscoLlega el verano, también a misiones, pero un #VeranoMisión.

Tras las jornadas formativas, hoy acaba la 69 Semana de Misionologia de Burgos, parece que empieza el descanso merecido, pero aún hay muchos que se entregarán a los mas empobrecidos en su tiempo de ocio.

Irán pensando en todo lo que van a dar y recibirán mucho mas a cambio. Vaciarán sus maletas y llenarán sus corazones.


Hemos ido compartiendo diversos enlaces y propuestas para tal fin. Y sabemos que un buen grupo de jóvenes se implicarán, junto a religiosos y religiosas, a darse en la misión.

Tampoco en el Secretariado se para, ya que el material del DOMUND 2016, bajo el lema "SAL DE TU TIERRA", está a punto de llegar y requiere manos para su preparación. 

Para ir abriéndonos a la celebración de la propagación de la fe

, podemos ir saboreando el mensaje del papa Francisco para la ocasión:

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES
2016

Iglesia misionera, testigo de misericordia

Queridos hermanos y hermanas:

El Jubileo extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando, ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. En efecto, en esta Jornada Mundial de las Misiones, todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella «tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio» (Bula Misericordiae vultus, 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño.

La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría cada vez que encuentra a una criatura humana; desde el principio, él se dirige también con amor a las más frágiles, porque su grandeza y su poder se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse con los pequeños, los descartados, los oprimidos (cf. Dt 4,31; Sal 86,15; 103,8; 111,4). Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos (cf. Jr 31,20). El término usado por la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: es decir, al amor de una madre a sus hijos, esos hijos que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre. Este es también un aspecto esencial del amor que Dios tiene a todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha engendrado y que quiere criar y educar: en sus entrañas, se conmueve y se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf. Os 11,8). Y, sin embargo, él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos y es cariñoso con todas las criaturas (cf. Sal 144.8-9).

La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia, «no sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica» (Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 2). Con la acción del Espíritu Santo, aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial, aprendiendo a amar como él nos ama y haciendo que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf. Bula Misericordiae vultus, 3). La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por él con amor misericordioso, y se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.

Muchos hombres y mujeres de toda edad y condición son testigos de este amor de misericordia, como al comienzo de la experiencia eclesial. La considerable y creciente presencia de la mujer en el mundo misionero, junto a la masculina, es un signo elocuente del amor materno de Dios. Las mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias, viven su vocación misionera de diversas maneras: desde el anuncio directo del Evangelio al servicio de caridad. Junto a la labor evangelizadora y sacramental de los misioneros, las mujeres y las familias comprenden mejor a menudo los problemas de la gente y saben afrontarlos de una manera adecuada y a veces inédita: en el cuidado de la vida, poniendo más interés en las personas que en las estructuras y empleando todos los recursos humanos y espirituales para favorecer la armonía, las relaciones, la paz, la solidaridad, el diálogo, la colaboración y la fraternidad, ya sea en el ámbito de las relaciones personales o en el más grande de la vida social y cultural; y de modo especial en la atención a los pobres.

En muchos lugares, la evangelización comienza con la actividad educativa, a la que el trabajo misionero le dedica esfuerzo y tiempo, como el viñador misericordioso del Evangelio (cf. Lc 13.7-9; Jn 15,1), con la paciencia de esperar el fruto después de años de lenta formación; se forman así personas capaces de evangelizar y de llevar el Evangelio a los lugares más insospechados. La Iglesia puede ser definida «madre», también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero, pues, que el pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que tanto ayuda a que los pueblos que todavía no conocen al Señor lo encuentren y lo amen. En efecto, la fe es un don de Dios y no fruto del proselitismo; crece gracias a la fe y a la caridad de los evangelizadores que son testigos de Cristo. A los discípulos de Jesús, cuando van por los caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende más bien a tratar a todos con la misma medida del Señor; anunciamos el don más hermoso y más grande que él nos ha dado: su vida y su amor.

Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos. Esto es más necesario todavía si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz. El mandato del Evangelio: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado» (Mt 28,19-20) no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva «salida» misionera, como he señalado también en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium: «Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (20).

En este Año jubilar se cumple precisamente el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el Papa Pío XI en 1926. Por lo tanto, considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.

Que Santa María, icono sublime de la humanidad redimida, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos, hombres, mujeres y familias, a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado, que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las personas, las culturas y los pueblos.

Vaticano, 15 de mayo de 2016, Solemnidad de Pentecostés

Francisco

"Auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas..." IGLESIA MISIONERA, TESTIGO DE MISERICORDIA

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 23 may. 2016 | 8:00


"Iglesia misionera,
testigo de misericordia"

MENSAJE para la 

JORNADA MUNDIAL 

de las MISIONES 2016


Queridos hermanos y hermanas:

El Jubileo extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando, ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. En efecto, en esta Jornada Mundial de las Misiones, todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella «tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio» (Bula Misericordiae vultus, 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño.

La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría cada vez que encuentra a una criatura humana; desde el principio, él se dirige también con amor a las más frágiles, porque su grandeza y su poder se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse con los pequeños, los descartados, los oprimidos (cf. Dt 4,31; Sal 86,15; 103,8; 111,4). Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos (cf. Jr 31,20). El término usado por la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: es decir, al amor de una madre a sus hijos, esos hijos que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre. Este es también un aspecto esencial del amor que Dios tiene a todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha engendrado y que quiere criar y educar: en sus entrañas, se conmueve y se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf. Os 11,8). Y, sin embargo, él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos y es cariñoso con todas las criaturas (cf. Sal 144.8-9).

La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia, «no sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica» (Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 2). Con la acción del Espíritu Santo, aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial, aprendiendo a amar como él nos ama y haciendo que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf. Bula Misericordiae vultus, 3). La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por él con amor misericordioso, y se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.

Muchos hombres y mujeres de toda edad y condición son testigos de este amor de misericordia, como al comienzo de la experiencia eclesial. La considerable y creciente presencia de la mujer en el mundo misionero, junto a la masculina, es un signo elocuente del amor materno de Dios. Las mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias, viven su vocación misionera de diversas maneras: desde el anuncio directo del Evangelio al servicio de caridad. Junto a la labor evangelizadora y sacramental de los misioneros, las mujeres y las familias comprenden mejor a menudo los problemas de la gente y saben afrontarlos de una manera adecuada y a veces inédita: en el cuidado de la vida, poniendo más interés en las personas que en las estructuras y empleando todos los recursos humanos y espirituales para favorecer la armonía, las relaciones, la paz, la solidaridad, el diálogo, la colaboración y la fraternidad, ya sea en el ámbito de las relaciones personales o en el más grande de la vida social y cultural; y de modo especial en la atención a los pobres.

En muchos lugares, la evangelización comienza con la actividad educativa, a la que el trabajo misionero le dedica esfuerzo y tiempo, como el viñador misericordioso del Evangelio (cf. Lc 13.7-9; Jn 15,1), con la paciencia de esperar el fruto después de años de lenta formación; se forman así personas capaces de evangelizar y de llevar el Evangelio a los lugares más insospechados. La Iglesia puede ser definida «madre», también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero, pues, que el pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que tanto ayuda a que los pueblos que todavía no conocen al Señor lo encuentren y lo amen. En efecto, la fe es un don de Dios y no fruto del proselitismo; crece gracias a la fe y a la caridad de los evangelizadores que son testigos de Cristo. A los discípulos de Jesús, cuando van por los caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende más bien a tratar a todos con la misma medida del Señor; anunciamos el don más hermoso y más grande que él nos ha dado: su vida y su amor.

Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos. Esto es más necesario todavía si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz. El mandato del Evangelio: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado» (Mt 28,19-20) no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva «salida» misionera, como he señalado también en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium: «Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (20).

En este Año jubilar se cumple precisamente el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el Papa Pío XI en 1926. Por lo tanto, considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.

Que Santa María, icono sublime de la humanidad redimida, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos, hombres, mujeres y familias, a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado, que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las personas, las culturas y los pueblos.

Vaticano, 15 de mayo de 2016, Solemnidad de Pentecostés

Papa Francisco

Intención misionera del Papa Francisco para el mes de diciembre 2015

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 2 dic. 2015 | 10:44

intención misionera, misiones

OMPRESS-ROMA (1-12-15) "Para que las familias, de modo particular las que sufren, encuentren en el nacimiento de Jesús un signo de segura esperanza", es la intención misionera o para la evangelización que propone el Santo Padre para este mes de diciembre.

El Papa Francisco, durante su reciente viaje a África, recordaba la importancia de la familia, en la misa en el Campus de la Universidad de Nairobi: “«Yo los he elegido y les prometo darles mi bendición»… La profecía de Isaías nos invita a mirar a nuestras propias familias, y a darnos cuenta de su importancia en el plan de Dios. La sociedad keniata ha sido abundantemente bendecida con una sólida vida familiar, con un profundo respeto por la sabiduría de los ancianos y con un gran amor por los niños. La salud de cualquier sociedad depende de la salud de sus familias. Por su bien, y por el bien de la sociedad, nuestra fe en la Palabra de Dios nos llama a sostener a las familias en su misión en la sociedad, a recibir a los niños como una bendición para nuestro mundo, y a defender la dignidad de cada hombre y mujer, porque todos somos hermanos y hermanas en la única familia humana”.
Añadía: “En obediencia a la Palabra de Dios, también estamos llamados a oponernos a las prácticas que fomentan la arrogancia de los hombres, que hieren o degradan a las mujeres, y ponen en peligro la vida de los inocentes aún no nacidos. Estamos llamados a respetarnos y apoyarnos mutuamente, y a estar cerca de todos los que pasan necesidad. Las familias cristianas tienen esta misión especial: irradiar el amor de Dios y difundir las aguas vivificantes de su Espíritu. Esto tiene hoy una importancia especial, cuando vemos el avance de nuevos desiertos creados por la cultura del materialismo y de la indiferencia hacia los demás”.
Y en el barrio pobre de Kangemi, en la República Centroafricana invitaba a todos los fieles a orar por las familias y a comprometerse: “Recemos, trabajemos y comprometámonos juntos para que toda familia tenga un techo digno, tenga acceso al agua potable, tenga un baño, tenga energía segura para iluminarse, cocinar, para que puedan mejorar sus viviendas... para que todo barrio tenga caminos, plazas, escuelas, hospitales, espacios deportivos, recreativos y artísticos; para que los servicios básicos lleguen a cada uno de ustedes; para que se escuchen sus reclamos y su clamor de oportunidades; para que todos puedan gozar de la paz y la seguridad que se merecen conforme a su infinita dignidad humana”.

Intención misionera del papa Francisco (noviembre, 2015)

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 2 nov. 2015 | 8:41


OMPRESS-ROMA (30-10-15) Para que los pastores de la Iglesia, con profundo amor por su rebaño, acompañen su camino y animen su esperanza, es la intención misionera o por la evangelización que propone el Papa Francisco para el mes de noviembre.
El Papa Francisco, en su reciente viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos, se reunía con los obispos de este último país en la Catedral de San Mateo, en Washington. Allí hablaba de la misión que tienen todos los obispos, incluido él mismo, como pastores:
“Somos obispos de la Iglesia, pastores constituidos por Dios para apacentar su grey. Nuestra mayor alegría es ser pastores, y nada más que pastores, con un corazón indiviso y una entrega personal irreversible. Es preciso custodiar esta alegría sin dejar que nos la roben. El maligno ruge como un león tratando de devorarla, arruinando todo lo que estamos llamados a ser, no por nosotros mismos, sino por el don y al servicio del «Pastor y guardián de nuestras almas».
La esencia de nuestra identidad se ha de buscar en la oración asidua, en la predicación y el apacentar.
No una oración cualquiera, sino la unión familiar con Cristo, donde poder encontrar cotidianamente su mirada y escuchar la pregunta que nos dirige a todos: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y poderle responder serenamente: «Señor, aquí está tu madre, aquí están tus hermanos. Te los encomiendo, son aquellos que tú me has confiado». La vida del pastor se alimenta de esa intimidad con Cristo.
No una predicación de doctrinas complejas, sino el anuncio gozoso de Cristo, muerto y resucitado por nosotros. Que el estilo de nuestra misión suscite en cuantos nos escuchan la experiencia del «por nosotros» de este anuncio: que la Palabra dé sentido y plenitud a cada fragmento de su vida, que los sacramentos los alimenten con ese sustento que no se pueden proporcionar a sí mismos, que la cercanía del Pastor despierte en ellos la nostalgia del abrazo del Padre. Estén atentos a que la grey encuentre siempre en el corazón del Pastor esa reserva de eternidad que ansiosamente se busca en vano en las cosas del mundo. Que escuchen siempre de ustedes una palabra de aprecio por su capacidad de hacer y construir, en la libertad y la justicia, la prosperidad de la que esta tierra es pródiga. Pero que no falte el coraje sereno de proclamar que es necesario buscar no «el alimento que perece, sino el que perdura para la vida eterna»”.

Misioneros de la Misericordia: Papa Francisco DOMUND 2015

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 18 oct. 2015 | 8:38

Jornada Mundial de las Misiones, Domund 2015 Mensaje del Papa

Queridos hermanos y hermanas:
La Jornada Mundial de las Misiones 2015 tiene lugar en el contexto del Año de la Vida Consagrada, y recibe de ello un estímulo para la oración y la reflexión. De hecho, si todo bautizado está llamado a dar testimonio del Señor Jesús proclamando la fe que ha recibido como un don, esto es particularmente válido para la persona consagrada, porque entre la vida consagrada y la misión subsiste un fuerte vínculo. El seguimiento de Jesús, que ha dado lugar a la aparición de la vida consagrada en la Iglesia, responde a la llamada a tomar la cruz e ir tras Él, a imitar su dedicación al Padre y sus gestos de servicio y de amor, a perder la vida para encontrarla. Y dado que toda la existencia de Cristo tiene un carácter misionero, los hombres y las mujeres que le siguen más de cerca asumen plenamente este mismo carácter.
1. La dimensión misionera, al pertenecer a la naturaleza misma de la Iglesia, es también intrínseca a toda forma de vida consagrada, y no puede ser descuidada sin que deje un vacío que desfigure el carisma. La misión no es proselitismo o mera estrategia; la misión es parte de la “gramática” de la fe, es algo imprescindible para aquellos que escuchan la voz del Espíritu que susurra “ven” y “ve”. Quien sigue a Cristo se convierte necesariamente en misionero, y sabe que Jesús “camina con él, habla con él, respira con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266).
La misión es una pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene; y en ese mismo momento percibimos que ese amor, que nace de su corazón traspasado, se extiende a todo el pueblo de Dios y a la humanidad entera. Así redescubrimos que Él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado (cf. ibíd., 268) y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero. En el mandato de Jesús “id” están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia. En ella todos están llamados a anunciar el Evangelio a través del testimonio de la vida; y de forma especial se pide a los consagrados que escuchen la voz del Espíritu, que los llama a ir a las grandes periferias de la misión, entre las personas a las que aún no ha llegado todavía el Evangelio.

2. El quincuagésimo aniversario del decreto conciliar Ad gentes nos invita a releer y meditar este documento que suscitó un fuerte impulso misionero en los Institutos de Vida Consagrada. En las comunidades contemplativas retomó luz y elocuencia la figura de santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, como inspiradora del vínculo íntimo de la vida contemplativa con la misión. Para muchas congregaciones religiosas de vida activa el anhelo misionero que surgió del Concilio Vaticano II se puso en marcha con una apertura extraordinaria a la misión ad gentes, a menudo acompañada por la acogida de hermanos y hermanas provenientes de tierras y culturas encontradas durante la evangelización, por lo que hoy en día se puede hablar de una interculturalidad generalizada en la vida consagrada. Precisamente por esta razón, es urgente volver a proponer el ideal de la misión en su centro: Jesucristo, y en su exigencia: la donación total de sí mismo a la proclamación del Evangelio. No puede haber ninguna concesión sobre esto: quien, por la gracia de Dios, recibe la misión, está llamado a vivir la misión. Para estas personas, el anuncio de Cristo, en las diversas periferias del mundo, se convierte en la manera de vivir el seguimiento de Él y recompensa los muchos esfuerzos y privaciones. Cualquier tendencia a desviarse de esta vocación, aunque sea acompañada por nobles motivos relacionados con las muchas necesidades pastorales, eclesiales o humanitarias, no está en consonancia con el llamamiento personal del Señor al servicio del Evangelio. En los Institutos misioneros los formadores están llamados tanto a indicar clara y honestamente esta perspectiva de vida y de acción, como a actuar con autoridad en el discernimiento de las vocaciones misioneras auténticas. Me dirijo especialmente a los jóvenes, que siguen siendo capaces de dar testimonios valientes y de realizar hazañas generosas a veces contra corriente: no dejéis que os roben el sueño de una misión auténtica, de un seguimiento de Jesús que implique la donación total de sí mismo. En el secreto de vuestra conciencia, preguntaos cuál es la razón por la que habéis elegido la vida religiosa misionera y medid la disposición a aceptarla por lo que es: un don de amor al servicio del anuncio del Evangelio, recordando que, antes de ser una necesidad para aquellos que no lo conocen, el anuncio del Evangelio es una necesidad para los que aman al Maestro.

Mensaje del Papa para el Domund 2015 que en España se celebra con el lema "Misioneros de la misericordia"
3. Hoy, la misión se enfrenta al reto de respetar la necesidad de todos los pueblos de partir de sus propias raíces y de salvaguardar los valores de las respectivas culturas. Se trata de conocer y respetar otras tradiciones y sistemas filosóficos, y reconocer a cada pueblo y cultura el derecho de hacerse ayudar por su propia tradición en la inteligencia del misterio de Dios y en la acogida del Evangelio de Jesús, que es luz para las culturas y fuerza transformadora de las mismas. Dentro de esta compleja dinámica, nos preguntamos: “¿Quiénes son los destinatarios privilegiados del anuncio evangélico?”. La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio: los pobres, los pequeños, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen cómo pagarte (cf. Lc 14,13-14). La evangelización, dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesús ha venido a traer: “Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 48). Esto debe estar claro especialmente para las personas que abrazan la vida consagrada misionera: con el voto de pobreza se escoge seguir a Cristo en esta preferencia suya, no ideológicamente, sino como él, identificándose con los pobres, viviendo como ellos en la precariedad de la vida cotidiana y en la renuncia de todo poder, para convertirse en hermanos y hermanas de los últimos, llevándoles el testimonio de la alegría del Evangelio y la expresión de la caridad de Dios.


4. Para vivir el testimonio cristiano y los signos del amor del Padre entre los pequeños y los pobres, las personas consagradas están llamadas a promover, en el servicio de la misión, la presencia de los fieles laicos. Ya el Concilio Ecuménico Vaticano II afirmaba: “Los laicos cooperan a la obra de evangelización de la Iglesia y participan de su misión salvífica a la vez como testigos y como instrumentos vivos” (Ad gentes, 41). Es necesario que los misioneros consagrados se abran cada vez con mayor valentía a aquellos que están dispuestos a colaborar con ellos, aunque sea por un tiempo limitado, para una experiencia sobre el terreno. Son hermanos y hermanas que quieren compartir la vocación misionera inherente al Bautismo. Las casas y las estructuras de las misiones son lugares naturales para su acogida y su apoyo humano, espiritual y apostólico.
Jornada Mundial de las Misiones - Domund 20155. Las Instituciones y Obras misioneras de la Iglesia están totalmente al servicio de los que no conocen el Evangelio de Jesús. Para lograr eficazmente este objetivo, estas necesitan los carismas y el compromiso misionero de los consagrados, pero también, los consagrados, necesitan una estructura de servicio, expresión de la preocupación del Obispo de Roma para asegurar la koinonía, de forma que la colaboración y la sinergia sean una parte integral del testimonio misionero. Jesús ha puesto la unidad de los discípulos, como condición para que el mundo crea (cf. Jn 17,21). Esta convergencia no equivale a una sumisión jurídico-organizativa a organizaciones institucionales, o a una mortificación de la fantasía del Espíritu que suscita la diversidad, sino que significa dar más eficacia al mensaje del Evangelio y promover aquella unidad de propósito que es también fruto del Espíritu.
La Obra misionera del Sucesor de Pedro tiene un horizonte apostólico universal. Por ello también necesita de los múltiples carismas de la vida consagrada, para abordar el vasto horizonte de la evangelización y para poder garantizar una adecuada presencia en las fronteras y territorios alcanzados.
6. Queridos hermanos y hermanas, la pasión del misionero es el Evangelio. San Pablo podía afirmar: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1 Cor 9,16). El Evangelio es fuente de alegría, de liberación y de salvación para todos los hombres. La Iglesia es consciente de este don; por lo tanto, no se cansa de proclamar sin cesar a todos “lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos” (1 Jn 1,1). La misión de los servidores de la Palabra —obispos, sacerdotes, religiosos y laicos— es la de poner a todos, sin excepción, en una relación personal con Cristo. En el inmenso campo de la acción misionera de la Iglesia, todo bautizado está llamado a vivir lo mejor posible su compromiso, según su situación personal. Una respuesta generosa a esta vocación universal la pueden ofrecer los consagrados y las consagradas, a través de una intensa vida de oración y de unión con el Señor y con su sacrificio redentor.
Mientras encomiendo a María, Madre de la Iglesia y modelo misionero, a todos aquellos que, ad gentes o en su propio territorio, en todos los estados de vida cooperan al anuncio del Evangelio, os envío de todo corazón mi bendición apostólica.
Francisco
Vaticano, 24 de mayo de 2015,
Solemnidad de Pentecostés


Mensaje del Director diocesano de Misiones, Juan Piña Batista.


Intención misionera del Papa para el mes de octubre 2015

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 1 oct. 2015 | 13:00


OMPRESS-ROMA (1-10-15) “Para que con espíritu misionero, las comunidades cristianas del continente asiático anuncien el Evangelio a todos aquellos que aún lo esperan”, es la intención misionera o por la evangelización que propone para el mes de octubre, el mes misionero, el Papa Francisco.

Anunciar el Evangelio en Asia es lo que pedía el Papa al pueblo filipino en su visita del pasado enero. En la misa en el Rizal Park les decía que tenían que ser “misioneros de Asia”: “El Apóstol nos dice que gracias a la elección de Dios hemos sido abundantemente bendecidos. Dios «nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (Ef 1, 3). Estas palabras tienen una resonancia especial en Filipinas, ya que es el principal país católico de Asia; esto ya es un don especial de Dios, una especial bendición. Pero es también una vocación. Los filipinos están llamados a ser grandes misioneros de la fe en Asia”.

“Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito”, añadía el Papa siguiendo con su comentario a la carta a los Efesios”, «para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia» (Ef 1,4). Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo. Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción”.

Y concluía: “Que conceda a todo el amado pueblo de este país que trabaje unido, protegiéndose unos a otros, comenzando por vuestras familias y comunidades, para construir un mundo de justicia, integridad y paz. Que el Santo Niño siga bendiciendo a Filipinas y sostenga a los cristianos de esta gran nación en su vocación a ser testigos y misioneros de la alegría del Evangelio, en Asia y en el mundo entero”.

santa Teresa de Lisieux y su caminito de Amor también en la Laudato si'

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 19 jun. 2015 | 11:23


El Papa Francisco acaba de publicar la esperada encíclica Laudato si' que trata -dice literalmente- "sobre el cuidado de la casa común". Cuidar de la casa común, es en sí lo esencial de la labor misionera de la Iglesia que ha hermanado pueblos a lo largo de toda la historia, contribuyendo a hacer del mundo la casa común de los hijos de Dios.


El Papa dice que "en esta encíclica, intento especialmente entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común" (ibíd.). Ya solo en la intencionalidad se ve que se trata de la prolongación -en cierto modo- del propósito y el objetivo de la anterior encíclica. Si la Evangelium gaudium se dirigía a la Iglesia para que saliera de sí llevando el evangelio hacia las periferias, en esta nueva encíclica Laudato si' el Papa da un paso en este sentido de diálogo con el mundo y además acerca del mundo mismo en el que vivimos. El Papa Francisco dirige su atención no a temas más o menos importantes pero periféricos, sino al núcleo mismo de la cuestión humana: el significado de la existencia del hombre en el mundo.

Sin ser un documento misionero, ni estrictamente sobre la actividad misionera de la Iglesia, no deja de tener una gran importancia en este ámbito. Hay que recordar que para el Papa "la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia" (EG 15). El papa Francisco lo muestra al vivo a toda la Iglesia en esta encíclica en el fondo y en la forma. En el fondo por el tema que trata, en la forma por el modo en que hace la exposición. El Papa elige como tema de diálogo un tema que efectivamente es crucial en cada momento de la historia del hombre, como es el modo de vida que debe desarrollar en las condiciones económicas, científicas, técnicas, culturales, etc. en que se desenvuelve. Un tema de la mayor importancia sobre todo en estos tiempos deglobalización. Es el capítulo primero de la encíclica "Lo que le está pasando a nuestra casa", donde hace un repaso a los problemas que nos conciernen a todos.

El papa Francisco aborda el segundo capítulo resumiendo "El Evangelio de la creación". Comienza con la pregunta: "¿Por qué incluir en este documento, dirigido a todas las personas de buena voluntad, un capítulo referido a convicciones creyentes?" (n. 62) y la razón es que "la ciencia y la religión, que aportan diferentes aproximaciones a la realidad, pueden entrar en un diálogo intenso y productivo para ambas" (ibíd.). Con ello el Papa muestra y pone en práctica una manera de evangelizar en el mundo de hoy, como ya había apuntado en la Evangelium gaudium (nn. 242 y 243): El diálogo entre la fe, la razón y las ciencias. No tiene ningún reparo en mantener firmemente que "la Iglesia Católica está abierta al diálogo con el pensamiento filosófico" (n. 63) y afirmar con la misma fuerza y claridad "cómo las convicciones de la fe ofrecen a los cristianos, y en parte también a otros creyentes, grandes motivaciones para el cuidado de la naturaleza y de los hermanos y hermanas más frágiles" (n. 64). Este diálogo fecundo arroja luz para que el Papa en el capítulo tercero detecte la "Raíz humana de la crisis ecológica" y pueda en el cuarto abordar "Una ecología integral" y en el quinto "Algunas líneas de orientación y acción". Muy interesante para el diálogo evangelizador con el mundo es el último capítulo que lleva por título "Educación y espiritualidad ecológica", porque expone las bases para una "humanidad que necesita cambiar" (n. 202) y que el Papa precisa: "Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida" para hacer frente al desafío de la época actual.



En todo lo expuesto en la encíclica se ve cómo late un aliento misionero auténtico y profundo,muy propio del papa Francisco y de su empeño por hacer de la Iglesia una "Iglesia en salida". Hay que poner en evidencia que ya el mismo propósito de la encíclica, cuidar de la casa común, es en sí lo esencial de la labor misionera de la Iglesia. Más allá de la gran labor de promoción humana, cultural, social, económica, técnica, etc. que han desempeñado y desempeñan los misioneros y misioneras en todo el mundo, hay que recordar que el misionero es "el hermano universal", como lo definió san Juan Pablo II en la encíclica misionera Redemptoris missio en el número 89. La actividad misionera de la Iglesia es el testimonio permanente de que el mundo es obra de un Dios Padre de todos que cuida de todos sus hijos e hijas y que encomienda esa misión a la Iglesia. Misioneros y misioneras hacen visibles los vínculos de fraternidad universal que nos unen con todos los hombres y pueblos, más allá de las fronteras de todo tipo, sean geográficas, sociales o culturales como también políticas o religiosas. La labor misionera de la Iglesia ha hermanado pueblos a lo largo de toda la historia, contribuyendo a hacer del mundo la casa común de los hijos de Dios.

La encíclica Laudato si' es una magnífica aportación que el papa Francisco hace al diálogo de la Iglesia con el mundo. Lo hace -como es su estilo- con el ejemplo de su vida y de su palabra. Con la nueva encíclica el Papa sigue aportando luz a la Iglesia en su camino de conversión pastoral para su renovación y transformación misionera. Es una profunda reflexión, que está llena también de sugerencias para la práctica y la acción personal, social y eclesial, que llevará a nuevos estilos de vida más acordes con la verdad que el mundo que Dios ha creado y nos ha confiado es la casa común de todos. "Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante" (n. 245), es decir, para hacer nuestra vida cristiana personal y eclesial más misionera.

Descargar la Encíclica Laudato Si en castellano: 
            Descargar Encíclica

"Quien, con la gracia de Dios, recibe la misión, está llamado a vivir en misión"

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 3 jun. 2015 | 9:08

El papa Francisco invita a los jóvenes a ofrecer su vida a la misión.


En la intención misionera de evangelización para el mes de junio eleva su oración "para que el encuentro personal con Jesús suscite en muchos jóvenes el deseo de ofrecerle la propia vida en el sacerdocio o en la vida consagrada". Esa es su intención misionera para el presente mes.

En su mensaje para el próximo DOMUND 2015, Jornada Mundial de las Misiones que celebraremos el 18 de octubre, que pone en el contexto de la vida consagrada, al estar en curso el año que convocó con tal fin, destaca en el mismo, el llamamiento que realiza a los jóvenes para que sean valientes y se entreguen por completo al Señor.

TEXTO COMPLETO

En el Secretariado diocesano las puertas están abiertas a los jóvenes que quieran tener una experiencia de misión. Aquí podéis tener acceso a toda la información necesaria:

PROPUESTA DE VOLUNTARIADO MISIONERO PARA JÓVENES

Disponibilidad a la misión: papa Francisco

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 30 abr. 2015 | 11:54

La intención misionera para el mes de mayo, del papa Francisco es: Disponibilidad a la misión

OMPRESS-ROMA (30-04-15) Para que la intercesión de María ayude a los cristianos que viven en contextos secularizados a hacerse disponibles para anunciar a Jesús, es la intención misionera o por la evangelización que propone el Papa Francisco para el mes de mayo.
El pasado domingo, en el rezo del Regina coeli, el Papa Francisco, basándose en el Evangelio dominical recordaba cómo los apóstoles, que vieron con los propios ojos al Cristo resucitado, no podían callar su extraordinaria experiencia. Y cómo “cada bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros”.
Y, se preguntaba qué es ser testigo. “El testigo es uno que ha visto, que recuerda y cuenta. Ver, recordar y contar son los tres verbos que describen la identidad y la misión. El testigo es uno que ha visto, con ojo objetivo, ha visto una realidad, pero no con ojo indiferente; ha visto y se ha dejado involucrar por el acontecimiento. Por eso recuerda, no sólo porque sabe reconstruir de modo preciso los hechos sucedidos, sino también porque esos hechos le han hablado y él ha captado el sentido profundo. Entonces el testigo cuenta, no de manera fría y distante sino como uno que se ha dejado cuestionar y desde aquel día ha cambiado de vida. El testigo es uno que ha cambiado de vida”.

El contenido del testimonio cristiano”, aclaraba el Papa, “no es una teoría, no es una ideología o un complejo sistema de preceptos y prohibiciones o un moralismo, sino que es un mensaje de salvación, un acontecimiento concreto, es más, una Persona: es Cristo resucitado, viviente y único Salvador de todos. Él puede ser testimoniado por quienes han tenido una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continua conversión en la Penitencia. Gracias a este camino, siempre guiado por la Palabra de Dios, cada cristiano puede transformarse en testigo de Jesús resucitado. Y su testimonio es mucho más creíble cuando más transparenta un modo de vivir evangélico, gozoso, valiente, humilde, pacífico, misericordioso. En cambio, si el cristiano se deja llevar por las comodidades, las vanidades, el egoísmo, si se convierte en sordo y ciego ante la petición de «resurrección» de tantos hermanos, ¿cómo podrá comunicar a Jesús vivo, como podrá comunicar la potencia liberadora de Jesús vivo y su ternura infinita?”.

Concluía pidiendo “que María, nuestra Madre, nos sostenga con su intercesión para que podamos convertirnos, con nuestros límites, pero con la gracia de la fe, en testigos del Señor resucitado, llevando a las personas que nos encontramos los dones pascuales de la alegría y de la paz”.

Ahora nos toca a nosotros tener la disponibilidad a la misión.

papa Francisco: Intención misionera para Febrero 2014

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 4 feb. 2014 | 9:30

"Para que sacerdotes, religiosos y laicos colaboren generosamente en la misión de evangelización"

El Santo Padre en la intención misionera de este mes anima a sacerdotes, religioso y laicos a que colaboren con la misión y esta colaboración no es otra cosa que ser portadores del Evangelio.

Así lo expresaba el Papa Francisco en el mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, para el DOMUND.

“Quisiera animar a todos a ser portadores de la buena noticia de Cristo, y estoy agradecido especialmente a los misioneros y misioneras, a los presbíteros fidei donum, a los religiosos y religiosas y a los fieles laicos –cada vez más numerosos– que, acogiendo la llamada del Señor, dejan su patria para servir al Evangelio en tierras y culturas diferentes de las suyas. 
Pero también me gustaría subrayar que las mismas iglesias jóvenes están trabajando generosamente en el envío de misioneros a las iglesias que se encuentran en dificultad –no es raro que se trate de Iglesias de antigua cristiandad– llevando la frescura y el entusiasmo con que estas viven la fe que renueva la vida y da esperanza. 
Vivir en este aliento universal, respondiendo al mandato de Jesús «Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones» es una riqueza para cada una de las iglesias particulares, para cada comunidad, y donar misioneros y misioneras nunca es una pérdida sino una ganancia. 
Hago un llamamiento a todos aquellos que sienten la llamada a responder con generosidad a la voz del Espíritu Santo, según su estado de vida, y a no tener miedo de ser generosos con el Señor. Invito también a los obispos, las familias religiosas, las comunidades y todas las agregaciones cristianas a sostener, con visión de futuro y discernimiento atento, la llamada misionera ad gentes y a ayudar a las iglesias que necesitan sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos para fortalecer la comunidad cristiana”.

OMPress, Febrero 2014

"Yo soy misión"

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 12 dic. 2013 | 15:58

Obras Misionales Pontificias se está preparando para celebrar su próxima campaña el 26 de enero, dedicada a la Infancia Misionera. En la anterior del DOMUND (tal vez la más conocida de las celebradas por OMP en España), muchos se identificaron con la misión diciendo en primera persona “Yosoy DOMUND”. Por eso nos ha llenado de alegría leer en “Evangelii gaudium” que también el Papa Francisco, y él el primero entre todos los católicos, se identifica con la misión y dice con fuerza “Yo soy misión”.

Aquí no cabe separar la tarea de la persona que la realiza. Ser uno mismo misión es vivir sin fractura entre lo que se es y se hace, entre la tarea y el corazón, entre la contemplación y el compromiso, entre el amor a Jesús y el amor “al pueblo”.

A los responsables de la animación misionera, nos ha llenado de alegría descubrir que el Papa propone la Iglesia misionera como modelo evangelizador. Una Iglesia que sale de sí para ir al encuentro de los demás, que no huye de los otros sino que los busca con amor. El Papa Francisco no nos quiere escuchándonos a nosotros mismos, sino escuchando a Dios y a los demás. Nos quiere misioneros, porque -como decía hace poco una misionera-, ellos son “los oídos de la Iglesia”, y hace mucha falta escuchar al pueblo, saber cuáles son sus necesidades reales y cuáles las oscuridades de su vida que necesitan ser iluminadas. Es precioso que Francisco nos invite a sentir “el gusto espiritual de ser pueblo”.

Para el Papa, la misión es una pasión. Una doble pasión, por Jesús y por el pueblo. Y Jesús es “el modelo de esta opción evangelizadora que nos introduce en el corazón del pueblo”. En este sentido, el Santo Padre nos invita a evitar la tentación de querer ser cristianos “manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor” y subraya que “Jesús quiere que toquemos la miseria humana”.

Un misionero no es un “príncipe que mira despectivamente”, sino un hombre o una mujer del pueblo, uno más del pueblo. Como nos recuerda el Papa, “no se vive mejor escapando de los demás o encerrado en la comodidad”.

El misionero está acostumbrado a un “estilo” que el Papa quiere para todos los bautizados. Se trata de no aferrarse a las seguridades económicas o de poder, de no ceder al “pesimismo estéril” pensando que no hay nada que hacer (porque eso sería ignorar la luz del Espíritu Santo que alumbra la oscuridad). Un estilo de vida en el que se superan las sospechas y las actitudes defensivas, no se escapa de los demás para instalarse en una privacidad cómoda, se busca la gloria de Dios, y no la propia.

El misionero invoca a la Reina de las Misiones, porque sabe que María es la “misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida”. Pidamos a “Nuestra Señora de la prontitud” que nos ayude a salir ágiles y alegres al encuentro de los demás. 

Para leer todas las reflexiones misioneras sobre la Evangelii gaudium pincha aquí

Intención misionera del Papa Francisco, diciembre 2013.

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 2 dic. 2013 | 19:24


OMPRESS-ROMA (29-11-13) Para que los cristianos, iluminados por la luz del Verbo encarnado, preparen a la humanidad para el advenimiento del Salvador, es la intención misionera indicada por el Santo Padre para el mes de diciembre.


En la reciente exhortación apostólica Evangelii Gaudium el Papa Francisco habla de esta misión que tenemos los cristianos: “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aquí para toda la Iglesia lo que muchas veces he dicho a los sacerdotes y laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: ‘¡Dadles vosotros de comer!’"

"La Iglesia es misionera", Papa Francisco

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 27 nov. 2013 | 18:38





Evangelii gaudium: “La salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia”

El Papa ya lo había anunciado y lo ha cumplido: ha publicado una exhortación apostólica sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual. Ya el título recuerda a la gran exhortación de Pablo VI la Evangelii nuntiandi sobre la evangelización. Pretende proponer el modelo misionero como inspirador de toda la labor evangelizadora de la Iglesia y de los discípulos de Cristo para que sean misioneros.

El acto simbólico de entrega tuvo lugar el pasado domingo en la celebración de la misa de Cristo Rey de clausura del Año de la fe. Ante una gran multitud, con la presencia por primera vez en un acto público de las reliquias del apóstol Pedro, al final de la celebración, el Obispo de Roma entregó simbólicamente su exhortación apostólica Evangelii gaudium a 36 representantes del pueblo de Dios provenientes de 18 diversos países.

Al inicio de la exhortación apostólica el Papa dice: “quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años”. Ciertamente el Papa ve la clave de la evangelización en la alegría que viene de la fe en el Evangelio. De hecho el capítulo primero se llama “La alegría que se renueva y se comunica” y el segundo “La dulce y confortadora alegría de evangelizar”, un deseo expresado por Pablo Vi en la Evangelii Nuntiandi (n. 75) y que el papa Francisco ha repetido ya desde antes de su elección.

Leer la noticia completa en: BLOG DE OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Leer Evangelii gaudium

Descargar PDF de Evangelii gaudium

“Estemos cerca de todos los misioneros y las misioneras”, pedía el Papa en el día del Domund

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 21 oct. 2013 | 13:08

OMPRESS-ROMA (21-10-13) Durante el rezo del Ángelus de este domingo en la plaza de San Pedro, el Papa Francisco recordó la jornada del Domund que se celebraba precisamente ese día en todo el mundo.
“Hoy se celebra la Jornada Misionera Mundial. ¿Cuál es la misión de la Iglesia? Difundir en el mundo la llama de la fe, que Jesús ha encendido: la fe en Dios que es Padre, Amor, Misericordia. El método de la misión cristiana no es el hacer proselitismo, sino el de compartir la llama que calienta el alma. Agradezco a todos aquellos que, a través de la oración y de la ayuda concreta, sostienen la obra misionera, en particular, la solicitud del Obispo de Roma por la difusión del Evangelio. En esta Jornada estemos cerca de todos los misioneros y las misioneras, que trabajan tanto sin hacer ruido y que dan su vida. Como la italiana Afra Martinelli, que ha trabajado durante muchos años en Nigeria: hace unos días ha sido asesinada, por robo. Todos han llorado, cristianos y musulmanes. ¡Era muy querida! Ella ha anunciado el Evangelio con su vida, con la obra que ha realizado, un centro de educación. Y de este modo ha difundido la llama de la fe. ¡Ha combatido la buena batalla! ¡Pensemos en esta hermana nuestra y saludémosla con un aplauso todos juntos!”. Afra Martinelli, la misionera italiana a la que hace referencia el Papa murió asesinada el 28 de septiembre en la región del delta del río Níger, en donde ofrecía sus servicios desde hacía más de 30 años.
El viernes, además, en su misa matutina en Santa Marta, el Papa Francisco hacía mención de quienes han dado su vida por la Iglesia y por la misión. Hablaba en la homilía de la celebración eucarística del “ocaso del apóstol” y de “esos santuarios de la apostolicidad y santidad que son las casas de reposo de los sacerdotes y monjas: buenos sacerdotes, buenas monjas, envejecidos, con el peso de la soledad, esperando que venga el Señor a llamar a la puerta de su corazón”.
Y animaba a todos a no olvidarse de estos hombres y mujeres. “Me pregunto si nosotros cristianos tenemos el deseo de hacer una visita - ¡que será una verdadera peregrinación! - a estos santuarios de santidad y de apostolicidad, que son las casas de reposo de los sacerdotes y monjas. Uno de ustedes me dijo hace unos días, que cuando iba a un país de misión, iba al cementerio y veía todas las tumbas de los antiguos misioneros, sacerdotes y monjas, sepultados allí desde hace 50, 100, 200 años, desconocidos. Y me decía, ‘todos estos puede ser canonizados, porque al final cuenta sólo la santidad cotidiana, esta santidad de todos los días’”.

Juan Piña Batista, Director de Misiones, entrevistado en Radio María por el #EYFConil2017

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